Sigue sin decidirse cuál será la sede de la próxima edición de la final de la Copa del Rey que enfrentará al Athletic y al Barcelona. La última decisión de la federación española de fútbol ha sido la de no decidir nada y volver a posponer la resolución a este absurdo culebrón, propiciado por la inectitud de unos, la arrogancia de otros y las guerras mediáticas de unos cuantos más. Como ya se sabe, los dos clubes finalistas solicitaron que la final se disputase en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid por dos razones básicas: la capacidad de aforo del mismo (solamente superada por el estadio del Barcelona) y la comodidad en el transporte para las aficiones de ambos clubes, eso por no hablar de que igualaría también la distancia a recorrer por unos aficionados y otros. Igualdad de entradas, igualdad de esfuerzos para llegar a la ciudad organizadora.
En este punto de la historia y después de descartar estadios como el de la Cartuja de Sevilla, Cornellá - el Prat de Barcelona y algunos más que seguramente ni fueron opción "real" ... las dos soluciones que todavía quedan en pie para albergar el partido de finales del mes de Mayo son: el Vicente Calderón de Madrid y el estadio de Mestalla de Valencia. La opción madrileña se complica si atendemos a las fechas habilitadas para albergar la final de Copa: el Calderón valdría si la final fuera el día 25, porque si se adelanta al 20 el concierto de Coldplay en el estadio colchonero mandaría de rebote a la final a Valencia, otra vez más. Vamos, un lío. Si Madrid se sigue manteniendo como alternativa todo dependerá de si el Barcelona juega la final de la Champions o no.
Todo viene a cuenta del calendario pactado a principio de temporada en la federación por parte de los clubes de primera y segunda división que integran dicho organismo competente, o más bien debiéramos rectificar y tildarle de todo lo contrario. Si tan importante es alterar el calendario de liga posicionando con criterios totalmente arbitrarios las fechas de algunos partidos (fundamentalmente los del Barcelona y el Madrid) y quieren prestigiar y tomarse en serio la competición borbona ... ¿qué cuesta fijar de antemano una fecha y una sede para la final de la Copa, o incluso plantearse una cambio para llevarla fuera del estado o para jugarla a doble partido si fuera necesario?. No puede ser que cada vez que un club de los llamados "grandes" no llegue a la final se monte semejante follón porque el que no la juegue se niegue a ceder su estadio. Esta competición no puede estar sujeta a los caprichos de unos pocos y debe respetar el deseo de los dos clubes finalistas y atender a las necesidades de sus aficiones.
Dice el Real Madrid y su presidente el señor Pérez que comunicó en su momento a la federación la imposibilidad de disputar la final en su estadio debido a unas obras que estaban fijadas en los días que rodean a la fecha de la famosa final, obras que preceden a la celebración de un partido benéfico. Si es así, ¿cómo es que la federación ha llevado este asunto tan lejos y no ha zanjado el tema del Bernabéu a tiempo?. Debería de haber un trabajo previo por parte de la federación, antes de empezar a gestionar la final, que aclare a los clubes finalistas cuáles son las sedes que, gustando a los clubes interesados, están disponibles para albergar dicho evento deportivo. ¿Por qué dejar a los representantes de Athletic y Barcelona que vayan a Madrid a solicitar un estadio sabiendo que no es posible y que el club propietario se niega rotundamente?.
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Hay dos explicaciones fundamentales que explican, a criterio de muchos, las razones por las que el señor Pérez ha decidido no dejar el estadio madridista a Athletic y Barcelona (los dos clubes que comparten con el club madrileño es honor de haber disputado todas las ediciones del campeonato nacional de liga en primera división). La primera alude al pique entre Barça y Madrid, potenciado por la sucesión de clásicos y la acumulación de personajillos sin educación ninguna que han copado el interés mediático durante meses y meses, en tal caso el Athletic sería un daño colateral y volveríamos a comprobar el ninguneo al que el club de Ibaigane es condenado una y otra vez sin nadie que lo defienda como es debido.
La segunda se circunscribe a razones políticas, delatando a aquellos que en defensa de los valores patrios y de la corona han salido a protestar "democráticamente" porque se use el estadio Bernabéu para un acto de dos aficiones "independentistas" y nada respetuosas con el estado español y sus símbolos. Sin entrar a valorar con detalle semejante sarta de tonterías, propias de un sector rápidamente identificable de la sociedad española, se ha hecho evidente la intervención de la clase política en este evento deportivo y más allá del color de los intervinientes no me parece apropiado, ni creo que vaya a solucionar un problema que apunta a Valencia como resultado final de la chapuza, otra vez.
Si el presidente del Real Madrid ha decidido escuchar y respetar a un grupúsculo de neonazis a los que reserva todo tipo de privilegios, quizás porque ellos sí que representen el verdadero espíritu del club madrileño (cosa que por supuesto me niego a creer) ... que nadie ose afirmar que todo el estadio hizo público su deseo de que la final se jugara en Chernobil. La masa social del club merengue tiene suficiente educación y respeto por el adversario como para haberse desmarcado de tales impertinencias, como ya han hecho en otras ocasiones. En el caso rojiblanco, una llamada telefónica del presidente Urrutia a su homólogo en el partido popular del País Vasco, Antonio Basagoiti, abrió la veda para que una parte de la clase política metiera sus interesados morros en una cuestión estrictamente deportiva. Llueve sobre mojado en las relaciones Athletic - partido popular.
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Estoy plenamente convencido de que aquellos que se sintieron molestos con la aparición de los líderes de esta formación política en San Mamés de la mano del ex-presidente García Macua ... saldrán a los medios con la misma vehemencia para criticar la política petición de la actual junta directiva. Otra cuestión sería que todos tuviéramos un precio y que, a cambio de que sienten nuestro rojiblanco culo en algún estadio de la ciudad adecuada, estemos dispuestos a tragar con lo que sea menester, ideologías aparte. Sorprendido me he quedado de que esta junta directiva mueva estos hilos, y con la ratificación de que ni Rajoy, ni el ayuntamiento de Madrid, ni Basagoiti, ni Rita Barberá han podido hacer cambiar de opinión a su amiguito Florentino, dueño y señor del fútbol y de muchas cosas más. De momento, esta copa ya se ha vuelto muy popular.
No olvidemos que, en la guerra por los derechos televisivos, el Athletic de García Macua encabezó una cruzada minoritaria en la federación española de fútbol en contra de los intereses de los dos peces gordos de la liga y que terminó en un enculamiento acentuado de la plataforma televisiva descartada por el club de Ibaigane para las próximas temporadas y que estamos pagando en la campaña actual con horarios kafkianos. ¿Donde las dan, las toman?. Puede que la venganza se sirva en más de un plato frío y el señor del fútbol tenga mucha memoria.
A partir de aquí, los hay que piden una ruptura de relaciones con el Real Madrid (obviando la mano alargada del señor Pérez en la sociedad bilbaina y bizkaina) para demostrar el enfado del Athletic ante semejante injusticia. Por de pronto el señor presidente, Josu Urrutia, no parece dispuesto a tomar medidas de ningún tipo y se prepara para el reto más importante de su vida como presidente del club: organizar el sorteo de entradas y mejorar el lamentable papel de su predecesor. Lo tendrá fácil. Da la sensación de que el Athletic y los afortunados socios que viajen con entrada tendrán que tragar con Valencia y de que en esta liga pintamos cada vez menos. Esperemos que la historia de hace tres años cambie y sean los rojiblancos los que levanten la copa. Hasta entonces, recuperemos el norte en las demás competiciones ... que falta nos hace.
AUPA ATHLETIC.











