13/12/2011

Palabra de Bielsa

Uno de los temas de conversación más recurrentes en las últimas semanas está siendo el de los resultados frente a dos tipos de rivales: los denominados grandes, ante los que el Athletic da la talla y saca resultados positivos; y los rivales supuestamente inferiores, ante los que el equipo de Bielsa encuentra resistencias complicadas de superar para las que se sigue buscando antídoto, o en elo se confía cuando menos Sin obviar que el Athletic ha ganado cuatro partidos de los quince de liga, ni  dejando de lado el hecho de que no se hayan sacado siquiera la mitad de los puntos en juego ni en San Mamés ni a domicilio, parece que el asunto de abrir la lata de los que no juegan como a nosotros más nos conviene... se ha convertido en centro del debate actual.

El Athletic ha empezado a padecer los inconvenientes de esta "nueva" forma de entender el fútbol. Lo vimos desde vel primer día, Rayo y Betis supieron jugarle al Athletic en San Mamés en las primeras jornadas ligueras presionando la salida del balón del equipo rojiblanco. Así lo reconocía el propio Bielsa en las ruedas de prensa posteriores. Después del empate contra el Rayo hablaba de la actuación de sus jugadores: “genera preocupación y necesidad de correcciones, nos faltó circulación de pelota, nos costaba sumar pases y generar finalizaciones, desde el portero hasta el punta en el ataque. No estoy satisfecho, la sensación final fue de inestabilidad, sin poder doblegar al rival y sin gobernar el partido". Y después de la derrota contra los pupilos de Pepe Mel, apuntaba la misma clave: "el resultado fue justo, el rival defendió mejor que nosotros, manejó mejor la pelota que nosotros, ellos recuperaban la pelota y terminaban en nuestra área y nosotros recuperábamos y terminábamos en el comienzo del campo de ellos".

A aquellos que piensan que el Athletic mereció mejor resultado en los partidos frente a Valencia y Barcelona, dos empates agridulces después de haber desaprovechado ventajas valiosísimas en los minutos finales... Bielsa responde. En Valencia: "no habría sido justo que ganáramos el juego, sí posible, con una leve diferencia en la elaboración ofensiva a favor del rival", y después del empate de sus "bestias" contra el Barça reconoció que: "si bien no hubiera sido justo que ganemos el partido la cercanía con el final aumenta la frustración, en cualquier caso el empate se corresponde con lo que se sucedió en el campo". Incluso, minutos después de vencer y convencer en Sevilla, dejó esta perlita del partido contra el Barcelona: "después del 2-1 contra el Barça, seguimos defendiendo pero no jugando".




Tampoco quedó satisfecho, ni mucho menos, después de los partidos frente a Málaga, Villarreal, Sporting, Granada y Mallorca... y no precisamente por el resultado, del que dicho sea de paso casi siempre opina, a pesar de su fijación por las formas para lograrlo. Se ve honestidad en Bielsa, primero consigo mismo para obtener el análisis más objetivo y riguroso de los partidos, y después para con quien escuche o lea sus declaraciones, siempre sabias y alejadas del forofismo incurable de muchos. No habla de los árbitros y ha manifestado en algunas ocasiones que tampoco de los rivales, que prefiere centrarse en su equipo. Su sentido de la autocrítica y la inexistencia de la autocompasión ante los sucesivos errores es admirable, extraña en el fútbol actual, tan sincero que no duda en publicitar parte de los fallos de su equipo y de él mismo en cualquier rueda de prensa, sin echar balones fuera. Bielsa asume la presión como forma de juego y como algo habitual en su profesión, siempre sujeta a los resultados.

Hace unos años, el Real Madrid o el Barcelona te "dejaban jugar", te concedían unos metros para que demostraras de lo que eras capaz tanto de local como de visitante. Pero a día de hoy, el fútbol sigue evolucionando y estos dos gigantes económicos van a por ti desde el minuto uno, a presionar tu salida de balón para robarte la pelota lejos de su área y así reducir tu margen de maniobra. La mayoría  de rivales te esperará en su campo, juntando mucho sus líneas, para intentar una contra o una jugada a balón parado con la que puedan equilibrar fuerzas o ganarte incluso. El concepto de presión es el mismo pero varía y mucho en función de dónde pretendas empezar a ejercerla. En este aspecto radica buena parte de la filosofía futbolística de Bielsa, en salir a robar la posesión del balón a campo contrario y  en adelantar las líneas para que todo el equipo acompañe el movimiento, hacia arriba y hacia abajo. Otra cosa será que lo consiga eficientemente.

La tarea de encontrar el famoso "plan B" para superar las dificultades que le han planteado unos cuantos equipos al Athletic, en casa y a domicilio... es el reto de este cuerpo técnico con tanta experiencia profesional en otras latitudes. Mientras tanto, vamos observando que Javi Martínez es el central que acompaña a Amorebieta en detrimento de Ekiza y San José (en quienes apenas confía), que Aurtenetxe solo le gusta para defender y piensa en Iñigo Pérez como un lateral más ofensivo, que Iturraspe y el propio Iñigo se turnan en el puesto de mayor responsabilidad del equipo para que al final sea Amorebieta el que saque la pelota como pueda, que hay una línea de cuatro en el mediocampo casi inamovible que forman De Marcos, Herrera, Muniain y Susaeta para jugar por detrás de Llorente, y que eso de las famosas rotaciones no entra en los planes del técnico rosarino. Tampoco en la Copa, en donde a Caparrós, a pesar de las críticas, le fue bien cuando jugó la Copa con los titulares; eso sí, rotando en exceso en los partidos de liga previos.

Entrando a un análisis más pormenorizado de las razones por las que los últimos partidos frente a Granada, Slovan y Mallorca no han sido tan fluídos en el juego de los pupilos de Bielsa...podríamos echar mano de las ausencias (por ejemplo la de Llorente en Mallorca), pero habíamos quedado después de ganar con brillantez en el Pizjuán, que por muchas bajas que tenga el equipo (que las tuvo)... salían otros y lo hacían igual de bien  porque habían asimilado el sistema. Podríamos recurrir a las tácticas tan defensivas que emplean algunos de los clubes mencionados... pero olvidaríamos los planteamientos similares de otros rivales que también lo intentaron, aunque sin éxito. O podríamos ser más autocríticos y reconocer que los  contrarios intentarán desarmarte como sea y que el Athletic llega muy poco a la portería rival y dispara entre palos aún menos, por ejemplo, frente al Oviedo, el Slovan y el Mallorca el único tiro entre palos de cada primera parte acabó en gol (el de Amorebieta de cabeza en liga y los de De Marcos en la Copa y la Europa League). Falta gol, escasea el acierto y la eficacia en el remate está en entredicho. Jugamos a marcadores cortos y eso es peligroso, y aquí incluyo el partido contra el Racing de puestos de descenso.



                                                                   FOTO: bilbao.offside.com


Otro asunto es el pobrísimo papel del Athletic contra los tres equipos  provinientes de la segunda división. Echando la vista atrás, en las temporadas que llevamos jugando la liga de tres puntos con veinte equipos, el Athletic se ha enfrentado en San Mamés en catorce ocasiones a tres equipos recién ascendidos (exceptuando la temporada 1999-00 en la que subieron cuatro: Málaga, Numancia, Sevilla y Rayo Vallecano). De las catorce temporadas señaladas, el Athletic ha conseguido sumar los nueve puntos en juego en tres ocasiones:

-temporada 1997-98: Mérida 5-1, Salamanca 1-0 y Mallorca 3-1
-temporada 2008-09: Numancia 2-0, Málaga 3-2 y Sporting 3-0
-temporada 2010-11: Real Sociedad 2-1, Levante 3-2 y Hércules 3-0.

Son tres las campañas en las que el Athletic ha obtenido la peor puntuación en estos envites sumando un punto sobre nueve posibles como local ante recién ascendidos:

-temporada 2000-01: Las Palmas 0-3, Osasuna 0-1 y Villarreal 1-1
-temporada 2001-02: Sevilla 0-1, Betis 0-0 y Tenerife 1-2
-temporada 2011-12: Rayo 1-1, Betis 2-3 y Granada 0-1.

Diez temporadas después, el Athletic repite los peores guarismos en esta estadística que si bien no debe de obsesionarnos, sí que apunta una tendencia en los partidos como local del conjunto dirigido por Bielsa así como la evidente impotencia frente a la mayoría de los rivales que visiten San Mamés con la legítima idea de jugar a esperarte. Marcelo ya lo sabe y ha asumido errores, a partir de ahora veremos cuál es su remedio. Concluyo con más Bielsa después de empatar con el Racing: "Habiendo tantos partidos ganables que no se ganan, las conclusiones no pueden generar alegría. Los números hablan por sí solos.
 
AUPA ATHLETIC.