16 junio 2012

Bielsa al poder

Las dos finales perdidas y el triste final de temporada protagonizado por el Athletic ha dolido y mucho en la institución, levantando ampollas en el vestuario rojiblanco incluso con anterioridad a las históricas goleadas de Bucarest y Madrid. Marcelo Alberto, siempre dispuesto a la autocrítica, no ha dudado un instante en reconocer públicamente sus continuos y desesperantes errores tanto en la confección de los onces titulares como en muchas y variadas cuestiones tácticas, pero todo tiene un límite. El club le ha indicado desde un principio cómo se debe de comportar en este club pero el argentino ha hecho caso omiso de dichas instrucciones en varios momentos de la temporada. La vaca siempre acaba tirando al monte y Marcelo Alberto empieza a ser quien realmente es, sin caretas ni fotos pactadas con niños en Lezama que dulcifiquen su imagen. Cuando las cosas van mal, el argentino saca el látigo y no hace prisioneros.

En Bucarest Marcelo Alberto reconoció: "Estoy decepcionado. El partido que hicimos no es bueno. Obviamente soy el responsable de la condición del grupo que no logró el objetivo que nos habíamos planteado. De ahí mi decepción porque mi cargo lleva las responsabilidades mayores. Me siento fundamental responsable de la diferencia entre lo que podemos producir y lo que generamos". Y añadió: "Cuando termina un partido como el que protagonizamos todo el mundo reflexiona, todo el mundo busca sus respuestas. Éste es un momento no para consolarnos. Son sensaciones que hay que vivirlas y no creo que haya que suavizarlas ni matizarlas". Bielsa, decepcionado con su equipo, reflexionó después del bochorno rumano y apuntó a los pesos pesados del vestuario como principales responsables. No quería consuelos, ni medias tintas, no iba a "suavizar" la derrota ni en su resultado ni en sus formas y cargó duramente contra un vestuario cansado de una durísima temporada y del propio entrenador.

Se repitió el desastre en Madrid y Marcelo Alberto insistía en el mismo discurso de puertas para afuera: "Asumo que el planteamiento que presentamos no fue el acertado y me hago cargo ... Esa es la sensación que tengo, de decepción, yo imaginé y preparé el partido para lograr protagonismos, intensidad y dinamismo y no logramos conseguir eso, a partir de ahí asumo que el intento fue fallido, la propuesta no se consiguió y las diferencias las que vimos". El 1 de Julio, el diario Deia publica: "parece ser que el entrenador argentino ha pedido la continuidad de Fernando Llorente, Iker Muniain y Javi Martínez como condición para seguir en Bilbao". Dos días después, el club hace pública la renovación de Bielsa mediante telegrama en su web, en consonancia con su más que discutible política de incomunicación. Marcelo Alberto exige mandar en el club y la directiva cede, comienzan las obras en Lezama, comienzan los cambios. Con un Bielsa decepcionado y un vestuario muy tocado y bastante tirante con el entrenador llega el momento de otras renovaciones.


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No pasa una semana de la renovación del entrenador y el diario Deia publica: "Bielsa estima excesivas las demandas económicas de Llorente para renovar. El rosarino cree que generan una espiral negativa y no cuadran con su aportación en el final de temporada"; es más, en opinión del mismo diario: "El club quedaría abocado a una dinámica peligrosa que se plasmaría en las sucesivas reclamaciones de todo aquel que aspirase a una ficha superior en su negociación respectiva". Tanto el club como un sector periodístico han tomado parte por el entrenador hace tiempo, todo lo que diga o haga está bien. La magnífica temporada que nos vendieron (cuando el entrenador opinaba lo contrario) ha dado paso a "espirales negativas y dinámicas peligrosas". Claro presi, esto pasa por darle tanto tiempo para reflexionar. Los que antaño criticaban ferozmente el poder (para ellos excesivo) en el club de otros técnicos del primer equipo, ahora dan cobertura  y apoyo mediático a las exigencias y valoraciones personales del nuevo cacique. El artículo añade que el técnico "así lo ha entendido, alineándose con el criterio de la directiva", con el ligero matiz de que nadie de la junta ha valorado públicamente las cifras de la negociación y por supuesto tampoco las ha desmentido.

No hay noticias de los acérrimos partidarios del delantero riojano. Nadie ha salido a la arena mediática para atizar al todopoderoso Marcelo Alberto por decir que el rendimiento del delantero ha estado por debajo de las espectativas. Pero, ¿por qué opina el entrenador sobre una renovación que él mismo pidió?, ¿no compete eso al director deportivo y al presidente en último caso?. Marcelo Alberto critica las pretensiones del delantero tres días después de que el correo publicase que: "Ibaigane le ha presentado una propuesta de 4,5 millones netos, 6,25 brutos. El delantero reclama algo más de 5,5 netos, lo que suponen 7,6 en bruto". El deia da por veraces las cantidades, Marcelo Alberto aplica su vendetta personal, el club sigue callado y Llorente en Polonia chupando banquillo porque sigue "fundido" como hasta él mismo habría reconocido. Es el punto de partida para el penúltimo capítulo del culebrón.

El periódico digital vozpopuli.com titulaba hace pocos días: "Bielsa pasa factura a Llorente". Cuentan que "fue precisamente durante ese último y decisivo tramo del calendario cuando surgieron varios choques entre Llorente y Bielsa. Uno de ellos fue explosivo, ya que el delantero riojano se negó a disputar un partidillo. Fernando le dijo al técnico argentino que estaba fundido, que no quería forzar más y que si creía que no jugar el partidillo le podría costar la suplencia en el siguiente partido, que pusiera a otro. La tensión fue enorme en ese entrenamiento y, por lo visto, Bielsa no lo ha olvidado". Con la vuelta de Aduriz y la pendiente renovación de Toquero ... el verano promete emociones fuertes. El patio está más que revuelto con Llorente y buena parte del vestuario ha llegado al hartazgo con los caprichos de su laureado cuerpo técnico. Marcelo Alberto ha tomado las riendas, durante un año, de un club presidido por una junta con cargo para tres temporadas. Mala pinta.