El lamentable espectáculo al que estamos asistiendo en los últimos días en el Athletic nos sigue deparando nuevas y bochornosas sorpresas. Primero, la rueda de prensa del técnico en Lezama en la que atizó a todo lo que se le puso por delante, instaurando una nueva forma de hacer en esta legislatura para cuando las cosas no van bien o más bien cuando las cosas van realmente mal, conocida popularmente como "la rajada". Después, el frío comunicado oficial del club contradeciendo al técnico y catalogándole como un empleado más, equivocado en sus críticas a la empresa constructora y al propio Athletic club. Más tarde, la reunión en Ibaigane, en donde presidente y técnico llegaron supuestamente a un acuerdo para dejar pasar unos días, rebajar el calentón dimisionario de Marcelo Alberto y meditar por separado cuál sería la solución al entuerto. Pero como todo esto no parecía haber zanjado la contienda, el culebrón debía de seguir generando nuevas entregas para sonrojo de propios y extraños. El presidente no habla pero el mister insiste buscando tener la orgullosa satisfacción de la última palabra.
¿A quién quieres más?, ¿a papá o a mamá?. En estas dos preguntas se podrían resumir todas las conversaciones y discusiones que han proliferado en el entorno rojiblanco y que van camino de convertirse en luchas intestinas fratricidas en la búsqueda de una verdad absoluta. Parecen mayoría abrumadora los que defienden al técnico y justifican tanto su mensaje como sus formas (restándolas importancia), lo que coindice en un porcentaje similar con el número de disconformes con el presidente a raíz del comunicado en la web y su modo de proceder. Este enfrentamiento se está librando en espacios bien distintos. Mientras el club utiliza su web oficial, Marcelo Alberto decidió pasar de los convencionalismos y abrirse por unas horas una cuenta en una conocida red social para actualizar sus impresiones y volver al ataque. El "y tú más" se ha instalado en el club y eso no presagia nada bueno. El desencuentro es más evidente cada día y nadie quiere ponerle el cascabel al gato. El marcado carácter adolescente de la contienda se ve aumentado y corregido al trasladar el enfrentamiento a internet, lo que amplía la onda expansiva de dicho tsunami seguramente buscando el apoyo de adeptos de otras latitudes.
En su comunicado fantasma, Bielsa deja muy clara cuál será su posición en el club y manda otro cañonazo en forma de advertencia al presidente: "He analizado y discutido con todos los
integrantes de la Junta Directiva el contenido del comunicado que
emitieron. Puedo aceptar que me desautoricen, pero no que,
indirectamente y sin demostrarlo, se indique que falto a la verdad". El mister no quiere quedar por mentiroso y asume, con resignación y pequeñas dosis de victimismo, su rol en el club: "Puedo seguir desarrollando mi tarea como hasta ahora. La figura del Director Deportivo resuelve las situaciones que debo derivar. Asegura que va a continuar "mantengo el compromiso que asumí con la institución" pero delega responsabilidades que parecían suyas en la figura de Amorrortu, no sabemos si por decisión personal o por acuerdo forzoso con el club. Personalmente, me quedo con ese "puedo seguir" y me pregunto qué hay detrás de esa expresión escrita y seguro que muy meditada.
El entrenador, en su fugaz comunicado, ahonda en sus discrepancias con el club y lanza dos preguntas retóricas a lo Calderón de la Barca. La primera es: "¿Por qué el club y yo observamos de manera opuesta una misma realidad,
siendo que las dos partes trabajamos de forma bien intencionada por un
objetivo común?. Y la segunda: "Si nadie se equivocó, ¿por qué el primer
equipo no dispone en el tiempo y la forma acordados de las
instalaciones donde se realiza la pretemporada?". Marcelo Alberto
parecía dispuesto a dimitir de su cargo hace escasos
días (así lo avalaban los rostros de algunos de sus ayudantes antes de la famosa reunión), y si realmente se siente tan ofendido porque el club le ha dejado por
mentiroso debiera de marcharse antes de empeorar aún más la situación dejándola correr. Al mismo tiempo, el presidente tiene que dar la cara
públicamente y responder a todas las preguntas de la prensa, tal y como
hizo el técnico argentino. Ya está bien de esconderse detrás de una
página web y de no informar personalmente al socio como es conveniente
en una situación tan grave como ésta.
Pero, sin lugar a dudas, la frase que mejor resume la situación actual entre ambos la escribe el propio Marcelo Alberto cuando afirma que: "Lo ocurrido modifica la forma de relacionarnos". En estas condiciones, cuando ninguna de las partes se muestra partidaria o capaz de llegar a una entente cordial y creíble, cuando es evidente que hay puentes dinamitados que no volverán a reconstruirse y eso debilita al club en su funcionamiento, cuando prosiguen las acusaciones, los comunicados y las réplicas de las contrarreplicas, cuando la imagen del club queda por debajo del barro y el Athletic ofrece un espectáculo vergonzoso más propio del "diario de Patricia" ... no me sirven los plazos, ni los interlocutores para comunicarse, ni que sigan adelante mirando para otro lado. Se necesita de una solución adulta, inmediata y definitiva. Basta ya de jugar a lo de la pelota y el tejado. Estamos asistiendo a una separación evidente. ¿Para cuándo los papeles del divorcio?, ¿esperarán a que ni los resultados deportivos les avalen o al próximo 30 de Junio?.
Este conflicto debe de terminar y ninguna de las partes se atreve a zanjarlo. Si el entrenador está tan dolido sería lógico que dimitiese antes de colapsar la red de comunicados chorras con aroma a pataleta por ambos bandos. La otra opción sería que el presidente y su junta tomasen de verdad cartas en el asunto y se autoinmolasen públicamente en Ibaigane cesándole, cosa que dudo visto el percal. Así que la gran perdedora en este sórdido espectáculo mediático es la institución mientras el presidente Urrutia lo tiene cada día más chungo de cara al aficionado. Si esto no se endereza ¿se habrá imaginado Josu el juicio público que le espera en San Mamés en pocas semanas o en la próxima asamblea de compromisarios?. Si Marcelo abandona el barco (nada descartable en cualquier momento) prácticamente forzaría la dimisión de un presidente (junta incluida) que no ha sabido gestionar una situación conflictiva con el gran abanderado de su imberbe proyecto deportivo. Nadie da un duro porque el matrimonio Urrutia-Bielsa aguante y el final parece cuestión de tiempo. La pregunta del millón es ¿por cuánto tiempo más?.
